Con un Cine Teatro Español colmado, Soledad Herrera y Víctor Amigorena presentaron el documental surgido de su histórico viaje periodístico a las Islas Malvinas. La emoción de los realizadores, el reconocimiento a los veteranos y una multitud acompañando la propuesta convirtieron el estreno en una noche difícil de olvidar.
El Cine Teatro Español de Comodoro Rivadavia fue escenario de una noche cargada de emoción durante la presentación de “Malvinas, la tierra que nos une”, el documental realizado por los periodistas Soledad Herrera y Víctor Amigorena a partir del viaje que realizaron a las Islas Malvinas en abril de 2026. La función, realizada el jueves 6 de agosto en el marco de la Feria del Libro y con entrada libre y gratuita, convocó a una multitud que ocupó las butacas y los palcos del histórico teatro.
La respuesta del público superó incluso las expectativas de sus realizadores.

“Estoy muy emocionada. No pensé que se iba a llenar, tenía miedo de que no viniera nadie”, reconoció Soledad Herrera –la responsable de las imágenes e edición-, minutos antes de la proyección, al observar la sala colmada.
Para la periodista y realizadora, aquella imagen terminó adquiriendo un significado que iba mucho más allá de la convocatoria.
“Ver esto me pone muy contenta porque quiere decir que a la gente le importa Malvinas”, expresó.
El documental nació de la cobertura periodística que Herrera y Amigorena realizaron en abril, cuando viajaron en representación de Radio Del Mar y Del Mar Digital y se convirtieron en el primer equipo periodístico de Comodoro Rivadavia en realizar transmisiones en vivo y en directo desde las Islas Malvinas. Durante aquellos días recorrieron distintos sectores del archipiélago, registraron paisajes, historias, testimonios y lugares profundamente vinculados con la guerra de 1982.

Para Soledad Herrera, el proceso de construcción del documental comenzó prácticamente en las propias islas “….desde el momento cero, cuando llegamos a Malvinas a registrar imágenes, fue una experiencia muy movilizante”, recordó.
Cada jornada dejaba horas de material. Por las noches, después de los recorridos y las transmisiones, comenzaba una primera tarea de organización de todo lo registrado.
“A la noche llegaba cansada y solo clasificaba el material. Recién cuando volví a Comodoro Rivadavia empezó todo el proceso de edición”, relató.
El desafío fue enorme: transformar una experiencia de varios días, cientos de imágenes, testimonios y emociones en un documental de aproximadamente 25 minutos.
“Fue difícil recortarlo. Hay muchísimo más para contar y seguir sumando. Ojalá este material le llegue a todos porque todavía hay mucho por conocer sobre Malvinas”, señaló Herrera.
“Sentimos que el esfuerzo valió la pena”
Para Víctor Amigorena, la multitud que acompañó la presentación terminó cerrando un proceso iniciado mucho antes del viaje a las Islas. “Hace más de un año comenzamos este proyecto y compartirlo con una sala repleta, viendo la emoción de la gente, es una enorme alegría. Sentimos que el esfuerzo valió la pena”, expresó.
La convocatoria sorprendió incluso a los propios realizadores. Amigorena reconoció que antes de la función tenían una expectativa bastante más moderada: “Nuestro objetivo mínimo era la mitad del cine”.
Sin embargo, una hora antes de comenzar la presentación ya había personas esperando para ingresar y finalmente se ocuparon todas las butacas y los palcos, tanto de la planta baja como del primer piso. La imagen del teatro lleno terminó confirmando que el viaje realizado meses atrás había trascendido aquella experiencia individual para convertirse en un relato compartido con la comunidad.
Una bandera y una ovación
Uno de los momentos más conmovedores de la noche ocurrió cuando desde uno de los sectores superiores del teatro comenzó a desplegarse una enorme bandera con una frase que sintetizó el sentimiento de la sala:
“Las Malvinas son argentinas”.

El público respondió inmediatamente con una ovación. La bandera había sido llevada por veteranos y su aparición, en medio de la presentación, terminó convirtiéndose en una de las imágenes más fuertes de la noche, y no era una bandera mas, era “el trapo” que la Selección Nacional de Fútbol exhibió en el partido contra Inglaterra en el Mundial de Fútbol.
Para Amigorena, justamente allí se encuentra una de las razones fundamentales de todo el trabajo realizado. El periodista sintetizó ese sentimiento en una frase que puso a los veteranos y a los caídos en el centro del proyecto: “Esto es para los veteranos y para los que quedaron en las Islas”.
La emoción tuvo otro momento inesperado sobre el final. Belén Alvarado interpretó en violín la Marcha de las Malvinas. La propuesta inicial era escuchar la versión instrumental, pero ocurrió algo que no estaba previsto. Desde distintos sectores comenzaron a escucharse las primeras voces acompañando la melodía. Poco a poco se sumaron otras. Hasta que prácticamente todo el Cine Teatro Español terminó cantando la Marcha de las Malvinas.
El documental había terminado, pero la historia continuaba en la sala. Los aplausos, los abrazos y las lágrimas, especialmente entre los veteranos presentes, reflejaron el impacto de una producción que buscó desde su origen acercar las Islas a quienes nunca tuvieron la posibilidad de conocerlas.

Malvinas y las nuevas generaciones
Uno de los objetivos centrales de “Malvinas, la tierra que nos une” es precisamente evitar que la causa quede encerrada únicamente en el recuerdo de quienes vivieron la guerra. Herrera remarcó la importancia de generar nuevas narrativas y nuevos lenguajes para transmitir esa historia.
“Es importante que este sea un puntapié para que los periodistas sigan replicando estas historias. Malvinas nos pertenece a todos, más allá de las generaciones”, sostuvo.
La afirmación encontró una representación inesperada esa misma noche. Al finalizar la presentación, un niño se acercó a Nicolás Contreras, presidente del Centro de Veteranos de Guerra, lo abrazó y le agradeció por haber defendido la bandera argentina en Malvinas.
Un gesto sencillo que terminó sintetizando buena parte del propósito del documental: lograr que una historia ocurrida hace más de cuatro décadas pueda ser conocida, comprendida y resignificada por quienes nacieron muchos años después.
Una mirada patagónica sobre las Islas
El documental posee además una característica particular: Malvinas es narrada desde Comodoro Rivadavia. Desde una ciudad patagónica atravesada profundamente por la guerra de 1982 y que mantiene un vínculo histórico, geográfico y afectivo con las Islas.
Herrera y Amigorena llegaron al archipiélago con cámaras, micrófonos y equipos de transmisión. Desde Puerto Argentino y desde el Cementerio Argentino de Darwin realizaron emisiones en vivo que permitieron que miles de personas de Comodoro y la región escucharan y vieran las Islas prácticamente en tiempo real.
Aquella cobertura generó un archivo audiovisual y fotográfico que ahora comienza a recorrer nuevos caminos. Parte de esas imágenes dieron origen al documental. Otras integran la muestra fotográfica “Malvinas, Brille Oh Patria”, presentada por Víctor Amigorena en el Centro Cultural, mientras que una selección más amplia formará parte de un futuro fotolibro.

Una historia que continúa
“Malvinas, la tierra que nos une” no terminó con los créditos finales de aquella noche. La respuesta del público abrió una nueva etapa para un trabajo que nació como una cobertura periodística y terminó transformándose en un documento sobre memoria, identidad y soberanía.
Para Soledad Herrera, después de meses de edición y de la presión que significó convertir aquella experiencia en una película, ver el teatro lleno representó también una confirmación. Malvinas todavía moviliza. Todavía genera preguntas. Todavía emociona. Y todavía necesita ser contada.
Para Víctor Amigorena, la emoción de los veteranos y la respuesta de la comunidad terminaron otorgándole al trabajo su sentido más profundo: que las imágenes obtenidas en las Islas puedan servir para mantener viva una historia y rendir homenaje a quienes estuvieron allí.
El jueves 6 de agosto, el Cine Teatro Español fue mucho más que una sala de proyección. Fue un espacio de memoria. Una bandera desplegada desde un palco. Un niño abrazando a un veterano. Un teatro entero cantando la Marcha de las Malvinas.
Y dos periodistas que, después de haber cruzado el Atlántico para contar las Islas desde adentro, pudieron observar cómo aquella historia regresaba a Comodoro y encontraba del otro lado de la pantalla a una comunidad dispuesta a hacerla propia.
Porque, como expresa el título elegido para el documental, hay una tierra que, aun a la distancia, sigue siendo capaz de reunir generaciones, historias y sentimientos: Malvinas, la tierra que nos une.

