El conflicto por los cambios operativos de PeCom sumó tensión en la cuenca del golfo San Jorge. Camioneros advierte que la nueva modalidad para el transporte de cañerías pone en riesgo más de 80 puestos de trabajo. Jorge “Loma” Ávila defendió la incorporación de tecnología, cuestionó la paralización de la actividad y denunció un “lockout patronal”. Petroleros resolvió subir este martes a Manantiales Behr.
El conflicto que comenzó por un cambio en la logística de PeCom en Manantiales Behr escaló durante las últimas horas. La tensión comenzó entre los trabajadores vinculados al transporte de cargas sólidas. Camioneros de Chubut advirtió que la implementación de bandejas o canastos para trasladar caños entre locaciones reemplazaría tareas que hasta ahora requieren personal específico. El gremio estima que más de 80 puestos de trabajo podrían quedar comprometidos. A partir de esa situación hubo retención de servicios y se reclamaron garantías sobre la continuidad laboral. Camioneros sostiene que detrás de una modificación presentada como operativa existe el riesgo concreto de una reducción de personal.
La posición de Petroleros Privados fue diferente. Jorge “Loma” Ávila planteó que la incorporación de tecnología forma parte de los cambios que atraviesa la industria y puso el acento en la necesidad de sostener la actividad. “La tecnología llegó y nosotros la respetamos”, afirmó el dirigente petrolero, al señalar que la prioridad del sindicato es preservar los puestos de trabajo y mantener a la gente dentro de los yacimientos.
Después de un plenario de Comisión Directiva, Cuerpo de Delegados y Congresales, Ávila cuestionó con dureza la paralización de tareas en las áreas operadas por PeCom y apuntó contra empresarios vinculados al transporte y calificó lo ocurrido como un “paro empresarial y patronal” y diferenció la situación de una medida de fuerza impulsada por los trabajadores. Según sostuvo, detrás de la paralización existiría una disputa de las empresas por las tarifas y las condiciones económicas de los servicios.
Ávila también cuestionó la falta de intervención frente a la utilización de vehículos para bloquear la actividad. “Si nosotros tocamos una sola camioneta, vamos todos presos”, lanzó, y remarcó que una situación similar protagonizada por trabajadores o delegados sindicales tendría consecuencias inmediatas. Para el dirigente, parte del conflicto debe analizarse además en el nuevo escenario que atraviesa la actividad petrolera convencional. La cuenca cambió, sostuvo, y tanto los gremios como las empresas contratistas deben adecuarse a condiciones diferentes a las que existían años atrás. Ávila fue particularmente duro con los propietarios de algunas firmas de transporte y consideró que ya no resulta posible sostener determinados costos y esquemas comerciales frente a las nuevas operadoras.
Petroleros subirá a Manantiales Behr
Camioneros sostiene que la incorporación de nuevas modalidades de trabajo no puede hacerse a costa de puestos laborales. Petroleros plantea que la tecnología llegó a los yacimientos y que impedir esos cambios tampoco garantiza la continuidad del empleo en una Cuenca que necesita bajar costos y atraer inversiones. Ávila recordó que su gremio ya aceptó modificaciones de categorías y nuevas tecnologías en equipos de perforación y mantenimiento como parte de acuerdos destinados a sostener contratos y evitar despidos.
También mencionó la reciente reactivación de un equipo perforador del grupo Crown Point en El Tordillo, luego de tres años de inactividad, como ejemplo de las gestiones que —según señaló— se vienen realizando para recuperar actividad. Desde esa mirada, Petroleros considera que una paralización empresarial termina afectando el mismo objetivo que los gremios vienen intentando sostener: que los equipos permanezcan trabajando.
Ávila anunció que este martes, a las 8 de la mañana, se presentarán en Manantiales Behr para realizar una asamblea y respaldar el ingreso de los trabajadores. “Nosotros tomamos la decisión institucional de subir a trabajar”, anticipó.
El dirigente aseguró que será una asamblea pacífica y que buscarán abrir una instancia de diálogo, aunque dejó en claro que el sindicato pretende garantizar que los trabajadores puedan ingresar a sus puestos. La decisión suma presión a un conflicto en el que las posiciones comenzaron a endurecerse.
Camioneros reclama garantías para los más de 80 trabajadores que considera amenazados por el nuevo esquema logístico. Petroleros advierte que frenar la producción también pone en peligro fuentes laborales y responsabiliza a sectores empresarios por la paralización.
