La incertidumbre por el futuro del yacimiento Manantiales Behr volvió a instalarse en el centro de la agenda petrolera de Chubut, en un contexto atravesado por la reorganización de activos convencionales de YPF y por el proceso de transición hacia nuevas operadoras en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Desde el Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut expresaron en las últimas horas su preocupación por la falta de avances visibles en la operación vinculada a la transferencia del área, luego de que la compañía de mayoría estatal decidiera desprenderse de Manantiales Behr en el marco de su plan de reestructuración de activos tradicionales.
La situación se inscribe dentro del denominado Plan Andes impulsado por YPF, una estrategia orientada a concentrar inversiones en el desarrollo no convencional de Vaca Muerta y optimizar el portafolio de áreas convencionales mediante cesiones o asociaciones con empresas privadas que asuman compromisos de inversión y sostenimiento de la producción.
En ese esquema, Manantiales Behr —uno de los yacimientos históricos de la cuenca— fue adjudicado a la firma Robella Energía, en un proceso que generó expectativas en torno a la continuidad operativa y a la preservación del empleo en la región. Sin embargo, desde el gremio petrolero advierten que, hasta el momento, no se habrían concretado los desembolsos comprometidos ni se observan señales claras sobre el inicio del plan de inversiones anunciado para 2026.
“La preocupación central es la falta de avances visibles en la operación vinculada al futuro del yacimiento”, indicaron desde el sindicato, al tiempo que señalaron que la empresa adjudicataria aún no habría concretado los desembolsos comprometidos en el proceso de adjudicación. Esta situación, sostienen, genera incertidumbre tanto respecto de los planes de inversión previstos como sobre el sostenimiento de los niveles de actividad en una de las áreas más emblemáticas de la producción convencional.
En ese sentido, desde el gremio advirtieron que si no se cumplen las condiciones establecidas en el proceso de transferencia, debería evaluarse la posibilidad de avanzar con el segundo oferente que participó de la licitación o incluso analizar la reversión del área a la provincia del Chubut, en caso de que no se garanticen inversiones concretas y la continuidad laboral de los trabajadores.
“Necesitamos inversiones concretas y garantías de continuidad laboral para los trabajadores”, remarcaron desde la organización sindical, subrayando que la prioridad es asegurar la estabilidad de las fuentes de trabajo y el mantenimiento de la actividad en la cuenca.
El planteo sindical se produce en un momento clave para la industria petrolera regional. La transición de áreas convencionales desde YPF hacia nuevas operadoras forma parte de un proceso más amplio de reconfiguración del mapa energético nacional, en el que la compañía busca redefinir su rol productivo mientras las provincias productoras y los gremios reclaman certezas sobre el impacto de esas decisiones en las economías locales.
En Chubut, el traspaso de Manantiales Behr es observado con especial atención por su peso histórico y por la cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos que dependen del área. La eventual demora en la ejecución de inversiones o en la formalización del traspaso operativo genera preocupación no sólo en el ámbito sindical, sino también en sectores empresariales y políticos que siguen de cerca el proceso.
Desde el sindicato confirmaron además que seguirán de cerca la próxima reunión del directorio de YPF, instancia en la que podrían surgir definiciones clave sobre el futuro del yacimiento y sobre el esquema de transición hacia la nueva operadora. En ese encuentro se espera que la compañía brinde precisiones sobre los plazos, las condiciones de la transferencia y las garantías exigidas a la empresa adjudicataria.
El escenario mantiene en alerta a la cadena de valor del sector petrolero regional, que aguarda señales claras sobre la continuidad de las operaciones y sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos. Mientras tanto, la expectativa se concentra en que las definiciones que surjan en las próximas semanas permitan despejar incertidumbres y asegurar un proceso de transición ordenado que resguarde tanto la producción como el empleo en la Cuenca del Golfo San Jorge.
