Oil Combustibles (OCSA), la petrolera que fundaron Cristóbal López y Fabián De Sousa, no logra atraer a grupos interesados en quedarse con sus operaciones y con la deuda, que hoy se ubica en los $17.000 millones.
La empresa no solamente forma parte del Grupo Indalo, sino que es la principal accionista de la mayoría de otras compañías.
En la actualidad, se encuentra en concurso preventivo de acreedores y es la punta del ovillo de la causa judicial que llevó a López y De Sousa a prisión durante cuatro meses por el no pago de $8.000 millones del impuesto a la transferencia de los combustibles que debían liquidar a la AFIP.
Hoy está siendo ofrecida por el juzgado a cargo de su proceso concursal, en el marco de un procedimiento conocido como cram-down, que permite evitar la quiebra directa y abrir un período de salvataje legal en favor de un candidato que asegure la continuidad de la compañía.
El procedimiento fue ordenado por Javier Cosentino, a cargo del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 5, el 11 de abril pasado.
El objetivo del magistrado es el de encontrar un nuevo dueño para la petrolera que hoy está intervenida y es controlada por un triunvirato formado por funcionarios designados por el juez.
Cosentino abrió el cram-down tras un pedido impulsado por Ignacio Rosner y Santiago Dellatorre, los socios del fondo OP Investments que entre noviembre del año pasado y fines de febrero estuvieron al frente de Oil y negociaron la compra de la petrolera, aunque sin éxito.
El plazo para que se presenten eventuales interesados comenzó a correr el lunes pasado, cuando se publicaron los edictos judiciales. El mismo vencerá el próximo 25 de abril.
Si para esa fecha no hubo interesados, el magistrado puede decretar la quiebra de la compañía y ordenar a los interventores que den inicio al proceso de liquidación de sus activos.(IProfesional)